Lo que tiene que saber sobre la copa menstrual



“Jamás, nunca en mi vida podría hacer esto. O sea, yo amo al medio ambiente y todo pero tengo límites. Voy a ser la única loca que lo use, ¿y si no me funciona después o si me da algo? Mejor me lo evito y sigo con lo seguro.”

 

Sí, todo esto se me pasó por la cabeza antes de probar la copa menstrual.

Empecé a escuchar que existía desde hace unos 5 años, y con todo lo eco-amigable pensé que era una excelente idea para evitar las toallas sanitarias y los tampones, que tanto daño le hacen a nuestro cuerpo y al medio ambiente, y que ojalá llegara el día en que se hiciera más popular su uso. No por nada, pero prefería que otras chicas la usaran antes que yo para ver si les iba bien.

Así que ahora que ya la probé –llevo 3 períodos usándola, todavía me considero nueva en esto—les voy a contar mi propia experiencia. No les voy a dar instrucciones de uso porque eso es lo que normalmente encuentran en cualquier video o blog en internet. Lo que haré es contarles lo que me gustó y lo que no me gustó de la copa menstrual y a darles tips que quizás no encuentren en otro lugar, porque voy a hablar sin tapujos y sin vergüenzas. Yo hubiera agradecido encontrar esto antes de animarme a hacerlo por primera vez. Al final, ustedes pueden sacar sus propias conclusiones y animarse o no a este cambio en sus vidas.

 

Lo que me gustó—aunque hay más, pero les dejo las 5 cosas que más me gustaron:

  1. Olvídense del “alguien anda una toallita sanitaria que me regale”. Este es uno de mis beneficios favoritos. ¡Es una bendición! Y más si sos de las que frecuentemente se olvidan de cuándo les va a venir. 
  2. Soy libre por 12-15 horas al día. Es algo que no tiene comparación. Me despierto, me la pongo (por ejemplo, tipo 7:00 am), voy al trabajo como si nada, a veces me reuno con amigas a cenar, llego a mi casa y me la cambio (por ejemplo, tipo 8pm). Una tranquilidad vivir así, porque dura de 12 a 15 horas diarias.
  3. Adiós a los olores. Como la copa menstrual evita que te entre oxígeno, las bacterias de los olores desagradables no se desarrollan. Nunca volví a tener ese problema, a diferencia de la toalla sanitaria—que de sanitaria no tiene mucho, pues recuerdo cuando iba a gym y el sudor se mezclaba con la sangre y el olorsito que quedaba después era para desmayarse. Ah, y no me hagan contarles la vez que me fui a correr por un camino de tierra y yo en shorts: la mezcla de sangre, sudor y polvo que se hizo… de miedo. Y después nos preguntamos por qué nos dan infecciones seguidas ahí abajo.
  4. Me puedo poner cualquier tipo de ropa que quiera. Olvídense del “hoy el pantalón blanco no me lo pongo porque se me marca la toalla”. Eso no existe con la copa menstrual. Yo me pongo lo que quiera todos los días de mi período y ando de lo más tranquila.
  5. Ahorro mucho más. Saben que, gastando poco, nos llevamos entre $3 a $5 cada mes. Yo compré mi copa menstrual a $18 y dura más de año y medio. Eso significa que con lo que hubiera gastado en 4 meses de toallas sanitarias o tampones lo podré usar por 18 meses o más en una copa menstrual. Ahorré aproximadamente $60.

Lo que no me gustó:

  1. Duele un poco al sacarla. Contrario a lo que uno pensaría, al introducir la copa menstrual se dobla de tal forma que es mucho más cómoda de insertar. Sin embargo, al momento de extraerla no podemos doblarla, por lo tanto se debe sacar prácticamente extendida, por eso es que duele un poco. Pero a medida que se practica, uno se acostumbra a ese pequeño pero molesto dolorsito—que es de intenso como un pellizcón, no es la gran cosa. A mí me tomó hasta el 3er período para acostumbrarme.
  2. Al insertarla hay que rotarla de tal manera que encaje. Esto es de los trucos que más paciencia requiere porque si no se coloca bien, puede salir un poquito de sangre y crear un goteo pequeño y manchar un poquito la ropa interior. Lo que yo hice fue ponerme una pequeña toallita sanitaria diaria hasta que me acostumbré. Me tomó 2 períodos encontrar mi posición correcta.
  3. Siempre debes tener a la mano el recipiente para hervirla al final de cada período. Me costó un poco encontrar esa ollita porque no sabía que vendían unas de silicon a las que se le echa agua hervida y ya. Es indispensable tenerla porque debemos esterilizar nuestra copa menstrual al final de cada período y no lo vas a hacer en la olla donde tus papás hacen la sopa de verduras.  Y para las que viajan de un lugar a otro significa una cosa más que llevar en la maleta si es que la regla te va a venir en esos días—así como una bolsa de toallas sanitarias, al final es lo mismo.
  4. Lavar la copa no es lo más placentero del mundo pero se puede. Cuando vamos a cambiarnos, sacamos la copa menstrual con el contenido, que es sangre pero también coagulos y en los últimos días ese líquido café que todas conocemos. Hay una mezcla interesante ahí que no se va solo con vaciar la copa en el inodoro. Por lo tango hay que coger papel higiénico, quitar los grumitos y viscosidades que quedaron adheridos a las paredes de la copa y luego lavarla con jabón con nuestros dedos. Lo que quiero decir con esto es que uno aprende a no ser tan asquerosa con su propio cuerpo cuando usamos la copa menstrual.
  5. A veces se me pierde, pero ya no me asusto. Tampoco es que me encante, pero la primera vez pensé que se había ido tan adentro de mí que me iba a llegar a la garganta y salir por la boca. Me angustié y ya estaba hasta pensando cómo la doctora me iba a abrir con cirujía para sacarme eso de ahí. Sí, soy un poco exagerada, más que todo porque al leer las instrucciones vi que decía “usa los músculos de tu vientre para empujar la copa hacia afuera para sacarla”. Literalmente hice eso y sentí como el pedacito de copa iba saliendo entre las capas de piel. Me regresó el alma al cuerpo. Pero ahora me doy cuenta que eso me pasó por no leer bien. Ya me acostumbré y puedo hasta dormir con la copa y ya no me asusto.

Tips que nadie te dice para mejorar tu experiencia:

  1. Deforestar. Si bien usar la copa ayuda al medio ambiente, esta vez les recomiendo que “deforesten ahí abajo”, pues es mucho menos incómodo de colocarla sin enmarañarse. Además, al extraerla nos evitaremos que nos duela hasta el alma al jalar algún pelito por accidente. Lo digo por experiencia.
  2. Hacer un simulacro. Como no queremos que nuestra primera vez probando la copa sea el primer día de la menstruación, les recomiendo que la usen antes por lo menos una vez. Yo no había pensado en esto e hice mi simulacro por accidente porque pensé que ya me había venido y no era así, por lo que cuando la usé ya de verdad en mi período había practicado al menos una vez.
  3. No hay ríos de sangre, eso es un mito. Aunque algunas pensemos que chorreamos sangre como que nos han cortado una arteria, eso no es así. La copa ni siquiera se llena al máximo en las 12-15 horas, por lo que no se preocupen por que se vaya a desparramar por todo el piso del baño cuando la saquen. Solamente deben tener cuidado de no inclinarla mucho hacia los lados al sacarla. Yo ni me había puesto a pensar en eso en mi primer período y naturalmente uno la va sacando sin ni siquiera salpicar. Eso sí: deben estar flexionadas y con las piernas lo suficientemente abiertas para que la copa salga con mayor facilidad.
  4. El día 4 y 5 hago lo mismo. Bueno, esto depende. Lo que más recomiendo es que usen la copa hasta que ya no vean que la sacan con viscosidad roja o café, sino blanca, es decir, cuando su período haya acabado. A mí, personalmente, me costó esto porque sentía que me la ponía por gusto, pero al dejar de usarla manchaba un poco durante el día.
  5. De verdad no se asusten si de pronto no sienten la puntita de silicón afuera. La copa no se va a ir a ningún lado, solamente deben sacar esa puntita con los músculos de su vientre y luego la empiezan a jalar. Sin embargo, algunas personas y videos recomiendan cortar esa puntita de silicón para mayor comodidad, pero yo no recomiendo eso pues además de que no estorba para nada, tiene un uso y es sacar la copa con mayor rapidez y seguridad.
  6. “Si nunca he usado un tampón cómo voy a usar la copa”. Pues, al igual que muchas, yo fui y seguiría siendo alguien que usa toallas sanitarias, pero por emergencia he usado tampón como 2 o 3 veces en toda mi vida—obviamente vi un video de cómo ponértelo y todo. Sin embargo, no creo que tenga nada que ver eso con poder usar o no la copa menstrual. Es cuestión más de decidirse y adaptarse al cambio.

 

Espero que les haya servido y tranquilizado leer estos tips. Personalmente, me quedo con la copa menstrual. Obviamente al inicio, como todo, cuesta adaptarse, se encuentran obstáculos que nos pueden llevar a decir “esto no es para mí”, pero el ver tantos videos de chicas al rededor del mundo que la usan y todo bien me dio la confianza para seguir adelante. Por eso quise compartirles mi experiencia, quizás alguna de ustedes se anima.

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